Yo ya no le tengo paciencia a muchas
cosas... Suelo no tenerle paciencia a los ruidos. Me hace daño, la muchedumbre
y la multitud, me satura muchísimo el mismo tema una y otra vez, me cansan
algunas personas, y a veces hasta me canso yo misma. El respirar se me
dificulta a veces, pero no por falta de aire, si no por respirar con tanto
enojo que no puedo controlar. Yo ya no
tengo paciencia. Yo ya no puedo quedar callada ante nada, ante nadie. Yo ya no
tengo eso de poder extrañar a alguien, o de echar de menos algo de alguna
persona. Soy egoísta en querer sentirme para mí, y sentirme bien... Yo ya no
tengo esa cosa, a la que las personas les gustan de mí. Y para serles sincera,
ya ni me importa. No soporto las excusas, ni
mucho menos soporto las mentiras. No puedo ver a alguien que se haga el
inocente, y que quiera lanzarte lo peor por algún error que hayas cometido,
como si hubiese sido el fin del mundo, sin ellos verse que no son perfectos,
que también cometen errores y hasta peor. Yo ya no tengo paciencia para las estupideces.
No tengo paciencia para dar ni recibir. YO simplemente quiero estar conmigo, y
quiero vivir para mí. Yo ya no espero un retorno, de nadie, ni de nada. Yo ya
no sueño, con eso de querer ser algo grande, yo ya me rendí. No tengo paciencia
para el fracaso, no le tengo paciencia a los miedos. Yo exploro, yo me
aventuro, yo me lanzo a todo, yo me enamoro. Yo hago las cosas que no todo el
mundo es capaz de hacer, por el temerle a todo, por el temerse a ellos mismos.
Estoy cansada de este vaivén, y estoy cansada de tener personas en mi mente,
que no valen ni un segundo de pensamiento en mi cerebro. Estoy cansada… Simplemente
estoy cansada de cansarme ya.
Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...
Comentarios
Publicar un comentario