Ir al contenido principal

Estúpida.

¿Pero qué carajo estoy haciendo? Esa barrera que tenía al frente de los dos, se está esfumando. No puedo seguir así, no quiero, simplemente no puedo. No me permito caer en tus brazos otra vez. Siento como las mariposas corren por mi cuerpo, siento cada decepción al saber que no te podre ver, que no te podre hablar en el momento que quiero. Yo ya te extraño. Sin ni siquiera irte ya te echo de menos. Entonces, esto ¿Qué es? ¿Qué debo hacer?  ¿Debo quitarme la fuerza e irme al fin contigo, desnudarme de todo, despojarme de lo que ya paso, y aceptar que esto es diferente? Quizás debo tener esa barrera en mi… y ver qué pasa,  Pero no sé cómo. Tú produces algo en mí que me hace estúpida. Me siento torpe cuando estás conmigo, me siento ida sin ti, me siento tonta cuando te tengo junto a mí. Porque eres más fuerte que yo, aunque yo quiera ser aún más fuerte contigo. Porque sé que si soy torpe a tu lado, estarás ahí para corregir mi torpeza. Eso, eres tú. La herramienta que me cuida, que me cela, eres eso que me hace falta en mí vivir. Sabes… te odio, tomaste todo de mí, ya no soy mía, ya no me pertenezco. Ya no puedo ocultarlo más, yo quiero todo contigo, quiero ser yo la última en ti, pero a la misma vez quiero alejarme, quiero probar cuan leal eres, quiero ver cuánto me quieres de verdad. Yo… yo no voy a sufrir dos veces. Esta que está aquí, no cae en el abismo una segunda vez. Aquí está mi barrera, mi amor, junto a ambos, esfumándose cada día mas, la estas moviendo poco a poco de su pose original, la estas poniendo a un lado, y me estas descubriendo, me estas dejando sin defensas, me estas dejando débil, me estas dejando estúpida para ti. Ves porque te odio? ¿Ves lo que haces en mí? Haces que me desnude, haces que quiera caer nuevamente en ti. Yo no sé qué hacer, no sé qué decir. Lo único que puedo decirte amor mío, es que soy estúpida contigo, y soy estúpida sin ti.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo para cerveza.

Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...

Un Leo y una Piscis.

Y ahí estaba, llena de llantos y desespero. Intentando explicar todas las cosas que no podía ver, que ni siquiera podía pensar. Y ahí estaba el… esperando lo que alguna vez deseó, lo que el si podía entender, y añorando que algún día tuviese lo que desea de forma correcta. Dos almas muy distintas se encontraron, se desearon. En un momento eso que ambos querían con tanta indiferencia se volvió en un espejo para los dos. Ahí estaban juntos, mirándose el uno al otro, viendo cada defecto insatisfecho, cada virtud alocada. Se estaban conociendo. Eran tal para cual, y muy diferentes a la misma vez. Querían lo mismo, de diferente forma. Al final el propósito era el mismo. Sin duda alguna los dos se querían, se están queriendo… Cada día es distinto al anterior, cada suspiro lleva consigo una sonrisa envuelta en el rostro de ambos. Ellos aún no lo saben, pero se están enamorando. Se ríen mutuamente cuando se ven, cuando saben que están en el mismo lugar. Intentan no mezclar las cosas, per...