Ir al contenido principal

El duelo.


Me despierto a cada minuto, sintiendo que el vacío que hay a mi lado, se hace mas ancho y mas profundo. Ya lo extraño. Lo curioso es que, ya lo empezaba a extrañar desde mucho antes de su partida. Todo huele a él. Las sabanas, la cama, el baño, la cocina. Todo lo que nos fue prestado para que ambos desasiéramos el orden que había. Toda esta casa lo extraña, desde las paredes, hasta el techo que jamás se dejo ver. Todo. Y ahora… ¿Qué voy a hacer? Sin mi mano derecha, sin sentirlo a él en mi piel. ¿Qué hare con un olor pasajero? ¿Qué hare con mi mente que esta a su lado, mientras deja mi cabeza hueca y sin poder? Llevo tanta tristeza en mi corazón que no se como intentar hacer mi vida, con quien verdaderamente me pertenece. Pero no es con el con quien mi corazón desea envejecer, es con el que me hacia perder el tiempo, y me mantenía sucia bajo el sereno. Es con ese, el que me mantuvo oculta de los demás, mientras los demás se alejaban de mi pensando en que ya no estaba. Es con ese, el que me gritaba y me hacia entender que la culpa era solo mía, para luego llevarse la gloria a su casa una vez mas. Pero todo en esta vida da vueltas. Él tiene su gloria, y yo tengo una estadía en el infierno. Tengo mi amargura eterna, tengo ese tonto poder que no quiero. Tengo todo, pero lo que deseo esta detrás de otra puerta. Quisiera poder gritar a los cuatro vientos que lo amo. Pero jamás entenderían, se llenarían la boca de palabras tontas, comentarían sin sentido, sin poder apreciar lo que verdaderamente había en nuestros dos corazones. Ya no hare feliz  a nadie más. Me hare feliz yo, lo hare feliz a él. Abriré esa puerta que nos separa, y se los juro, toda mi pasión, y todo mi amor, se lo dejare caer.

©Derechos de autor, Sheila Rosa Castro – 2012

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sin daños a terceros. (Has llegado tarde)

Tengo ganas de huir. De todas formas he llegado tarde. Tengo ganas de salir corriendo, y dejar este inmenso cuento, con sus hojas en blanco y su tinta regándose. Que enojo tan grande tengo adentro de mí. ¿Acaso no duermes con reloj? ¿Acaso no notas la claridad del día? Porque haz llegado mas tarde que yo. Imbécil. ¿Por qué? Me hiciste dar ese paso tan grande, y ahora vuelves, sin tu reloj, en la noche, queriendo saber un porque, sin ni siquiera ver tu “cuando”. Sin ni siquiera fijarte en tu “donde”. Esto debe ser una broma. Una tonta broma en donde no hice lo que pensé que hice. En donde tu… En donde ambos seguimos viéndonos en aquel reflejo incomprensible. Me encantaría dejar las cosas como están. Morir sola, y que a mi lado este  quien escogí como si fuese mi error mundano. Que mi mente arda de tanto pensarte, que mis pensamientos no tengan fin, pero que te piense tanto y tanto, que mi cabeza ya no aguante. Este será nuestro único secreto. Vivir esta vida llena de injusticia, a...

Huye con ese corazón al que tanto has maltratado.

Hay cosas que uno desearía dejarlas en su lugar. Pero es imposible. Hay cosas que uno desearía ignorarlas. Pero no vemos la manera de hacer algo como eso. Hay cosas que por obligación se deben olvidar, y dejar que el polvo haga con eso, lo que quiera. Sin embargo, no somos capaces de dejarlo flotar, y que el viento haga, lo que tenga que hacer en su momento. Yo… Yo prometí amarte hasta el final. En mis sueños me encontraba tan despierta que juraba que era real todo aquello que anhelaba. Soñé muchas veces con un futuro, y aun así odiándote vi, como mi futuro eras tú. Como en mi futuro, estabas conmigo aun así, te quisiera lejos de mí. Mi deber al fin y al cabo no era el mismo desde que nos conocimos. Mi deber cambio cuando te conocí. Cambio cuando me deje llevar por un impulso maldito, y me fue devorando poco a poco hasta dejarme morir. Pero aun así, aun así aquí estamos… Odiándonos, amándonos como nunca. Aun así te tengo lejos porque yo misma lo quise así. Pero estas tan cerca… Me ...

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...