Ir al contenido principal

Bienvenidos a mi circo. (Día #21, 22, 23,24… ¿A quien le importa?)



Abro un cofre lleno de magia, en el cual al final de cada acto, terminas lleno de ilusión. Este es mi libreto, con mis personajes, con un director. La directora soy yo, el libreto es mi vida, y los personajes… Los personajes varían de aparición, dependiendo de su decisión ante compartir su vida con la mía. De todos los pobres personajes que existen en esta historia, solo hay uno que se deja llevar por la corriente. Solo es uno… Pero uno para mí, es más que suficiente. Ese uno, es quien hace la diferencia, quien se deja manipular entre magia y magia, acto y acto. Es quien durante mucho, se ha ganado ser mi protagonista. Y durante varios ensayos llenos de envidiosos, la simpatía se deja sentir entre la misma hipocresía. El calor de las mentiras aumenta, mientras que ese mismo calor, es utilizado para cocinar la cena llena de egoísmo entre cada una de mis victimas. Este es mi juego. Este es mi escrito, digo se mueven, y ellos se mueven. Digo abajo, y se tienen que bajar, este es mi centro, mi espíritu, mi amor a lejanía, y el segundo quien fue mi primero y ahora por el momento es mi amor a distancia, termina siendo mi amor a cercanía. Que desesperación que osadía. Tener que cortar de aquí y de allá, con las reglas a mitad, con la camisa sucia y fría. Jamás entenderán a que es lo que me refiero. Jamás podrán notar cuales serán mis confesiones, a menos que yo por mi misma devoción, termine arrodillada, con mi libreto en mano, y pidiendo miles de perdones.
                                       
©Derechos de autor, Sheila Rosa Castro – 2012

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo para cerveza.

Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...

Un Leo y una Piscis.

Y ahí estaba, llena de llantos y desespero. Intentando explicar todas las cosas que no podía ver, que ni siquiera podía pensar. Y ahí estaba el… esperando lo que alguna vez deseó, lo que el si podía entender, y añorando que algún día tuviese lo que desea de forma correcta. Dos almas muy distintas se encontraron, se desearon. En un momento eso que ambos querían con tanta indiferencia se volvió en un espejo para los dos. Ahí estaban juntos, mirándose el uno al otro, viendo cada defecto insatisfecho, cada virtud alocada. Se estaban conociendo. Eran tal para cual, y muy diferentes a la misma vez. Querían lo mismo, de diferente forma. Al final el propósito era el mismo. Sin duda alguna los dos se querían, se están queriendo… Cada día es distinto al anterior, cada suspiro lleva consigo una sonrisa envuelta en el rostro de ambos. Ellos aún no lo saben, pero se están enamorando. Se ríen mutuamente cuando se ven, cuando saben que están en el mismo lugar. Intentan no mezclar las cosas, per...