Ir al contenido principal

Derecho a ser feliz. (Día #7)


Cuando era adolecente mis padres me llevaron a un psiquiatra (típico de mi, es querer hacerme la loca) jaja, no realmente estaba loca... aunque sinceramente, si se ponen a ver, las personas con menos capacidad para entender las cosas son las que terminan siendo filósofos y hasta llegan a ser grandes. Recuerdo muy bien cuando fui al psiquiatra que yo estaba bastante tímida, no hablaba mucho y hasta podría decir que pensamientos suicidas pude haber tenido en algún momento. Por alguna razón soy quien soy y es que cuando menos te lo esperas algo marca tu vida, de momento me encontraba yo con un bajo autoestima que me iba consumiendo de pies a cabeza, sentía un fuerte ardor en el pecho, y hasta el aire me faltaba. No quería estar ahí, no me sentía cómoda, ni con mis padres ni con la psiquiatra. ¿Es algo un poco difícil de entender no? porque cuando eres adolecente lo menos que deberías de tener es miedo, o al menos yo que he sido una persona que ha tenido bastante fuerza sobrenatural en la vida. Entonces, llego el momento, la conocí, era una muchacha algo ida, apenas era practicante en ese consultorio, lo primero que me pregunto fue mi nombre. Y ¿como te llamas? dijo ella, Sheila.... Oh sheila y ¿que edad tienes? 12... que bien, y ¿que te gustaría ser cuando crezcas? mm... astrónoma, o actriz. Poniendo un paréntesis entre esta gran conversación puedo decirles, enserio, actriz? pero quien realmente quisiera ser actriz en este momento de la vida? ¿Para que te tilden de ramera? Bueno supongo que algo así fue lo que dijo en su mente, cuando le dije que quería ser actriz. Volviendo a la conversación, ohhhh actriz... es una bonita carrera, conoces personas buenas, celebridades etc. etc.... Ok ok ok ok ok Otro paréntesis. ¿Es una bonita carrera?? Las carreras no son bonitas, o son largas o son cortas, pero bonitas no son. Ok, volviendo al tema, si si actriz, pero también dije que quiero ser astrónoma, también ¿eso es una bonita carrera?, bueno en mi opinión la astronomía es complicada, para poder llegar a ser un astrónomo de verdad se necesita bastante inteligencia. (¿Pero ella me habrá dicho bruta?) ohhhh ok, si, pues quiero ser una de esas dos. A mi sinceramente no me simpatizaba mucho esa psicóloga, No se. No tenía complejos de superioridad, como la mayoría de los adolecentes. Ni pensaba que los adultos no tenían la razón. Solo que… Algo en ella no me gustaba. Quizás, sentía que me podía sacar todo, y nunca pensé en soltarle la soga a alguien más. Yo critico tanto mi carrera, porque díganme ustedes, si no la criticara, me criticarían a mi. Y no hay nada más horrible, que ser criticado… En fin, termine simpatizando con esa “doctora”. Hasta el día de hoy, no se si murió, si esta bien, si vive en una cloaca… Yo solo sé que soy actriz, Y ¡ME ENCANTA! Solo sé que he perdido mi tiempo estudiando esta carrera tan amplia y larga, para quedarme en el camino. Solo sé que… Al fin y al cabo los demás piensan que es una bonita carrera, para no decir que no es una profesión. Solo se… Que a estas alturas, no he dejado apagar la llama que día día me da de comer. (O al menos, eso me da para un hamburger) Se que sigo sintiendo es pasión que muchos creen que es “gratuita” Sobre todo se, que soy feliz haciendo lo que me gusta, sea mediocre o no… Es lo que me identifica, al final de todo, dejare de estar desesperada, para ser alguien a quien seguir.

                                    ©Derechos de autor, Sheila Rosa Castro – 2012

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo para cerveza.

Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...

Un Leo y una Piscis.

Y ahí estaba, llena de llantos y desespero. Intentando explicar todas las cosas que no podía ver, que ni siquiera podía pensar. Y ahí estaba el… esperando lo que alguna vez deseó, lo que el si podía entender, y añorando que algún día tuviese lo que desea de forma correcta. Dos almas muy distintas se encontraron, se desearon. En un momento eso que ambos querían con tanta indiferencia se volvió en un espejo para los dos. Ahí estaban juntos, mirándose el uno al otro, viendo cada defecto insatisfecho, cada virtud alocada. Se estaban conociendo. Eran tal para cual, y muy diferentes a la misma vez. Querían lo mismo, de diferente forma. Al final el propósito era el mismo. Sin duda alguna los dos se querían, se están queriendo… Cada día es distinto al anterior, cada suspiro lleva consigo una sonrisa envuelta en el rostro de ambos. Ellos aún no lo saben, pero se están enamorando. Se ríen mutuamente cuando se ven, cuando saben que están en el mismo lugar. Intentan no mezclar las cosas, per...