Ir al contenido principal

Marcas en la piel…


Déjenme ser feliz con quien no amo. Déjenme poder sentir lo que es el amor, sin llevar un reciproco de mi parte. Todavía no logro entender, que fue lo que hice mal, para merecer a un hombre con dos caras de la moneda. Que habré hecho mal para merecer al mejor hombre del mundo, y luego que el ego y la ignorancia me lo arrebataran como si fuese juego entre pareja. Jamás olvidare como fue, y lo que hizo. Jamás olvidare en lo que se convirtió, sobre todo en lo que hizo que me convirtiera. Es imposible sentir dolor, cuando ya se está destrozado. Es imposible, estar esperanzado cuando ya no hay confianza. Odio que me confundan con la mentira. Odio tener que ser yo la que me vista de infidelidad, la que saque de su perchero la amargura, la bestialidad de lo que un día fue mi marido, de lo que un día fue ese quien compartió conmigo el mismo cuarto. Tan bien que me sentía, tan segura que estaba con él. Aun así sus manos se marcaran en mi cuerpo, aun así mi piel no se estremeciera de placer, la seguridad hacia que yo me mantuviera con él. Con el yo estaba segura. Quiero ser en tu vida, ese que lance el tostador a tu bañera. Quiero ser en tu vida, ese quien seque tus pupilas al dejarte sin aliento con una almohada en el rostro. Quiero ser ese quien envuelve tu cuerpo de plomo, quien acuchilla tu hermosa piel. Quiero pertenecer a algo, quisiera sentirte otra vez. Quiero que seas esa pulga que hay en mí, para cuando sea tiempo se yo sacudirme, verte desprenderte de mí con la añoranza de un nuevo reencuentro. No lo niego. Quisiera verte sufrir, quisiera verte suplicar por un segundo más de vida, por una oportunidad por vivir aun que sea lejos de aquí. Pero quisiera que fueses mío, solo mío, para verte morir en mis brazos así como una vez, yo morí por ti.

            © Derechos de autor, Sheila Rosa Castro – 2011

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo para cerveza.

Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...

Un Leo y una Piscis.

Y ahí estaba, llena de llantos y desespero. Intentando explicar todas las cosas que no podía ver, que ni siquiera podía pensar. Y ahí estaba el… esperando lo que alguna vez deseó, lo que el si podía entender, y añorando que algún día tuviese lo que desea de forma correcta. Dos almas muy distintas se encontraron, se desearon. En un momento eso que ambos querían con tanta indiferencia se volvió en un espejo para los dos. Ahí estaban juntos, mirándose el uno al otro, viendo cada defecto insatisfecho, cada virtud alocada. Se estaban conociendo. Eran tal para cual, y muy diferentes a la misma vez. Querían lo mismo, de diferente forma. Al final el propósito era el mismo. Sin duda alguna los dos se querían, se están queriendo… Cada día es distinto al anterior, cada suspiro lleva consigo una sonrisa envuelta en el rostro de ambos. Ellos aún no lo saben, pero se están enamorando. Se ríen mutuamente cuando se ven, cuando saben que están en el mismo lugar. Intentan no mezclar las cosas, per...