Todos los días sueño con un mañana sueño
con una vida llena de amor, y de pureza. Soy de las que sueña con querer ser
feliz por completo, por querer reír al acostarme y al despertar, soy todos en
uno, y uno en todos, soy yo la herramienta de todo manjar, soy yo quien se
dispone a criticar su reflejo, a delegar lo injusto entre lo justo, y entre
todo mi pensar. Soy yo, solo yo, la única quien puede abrir los brazos para
juzgarme, la única que puede sentir el rechazo propio sin ver el de los demás,
porque a veces y solo a veces me importo yo, sin importar las otras caras, sin
importar la deliciosa amargura en la que muchos se sienten envueltos cada día
sin pegar ojo, sin soltar esa soga donde se arriman.
Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...
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