Aprovechándose de todos, como si no le fuese suficiente con su vida... Refugiándose en una herida ajena, en donde los demás se reflejan, aprendiendo de los errores vecinos. Sin aplicar los errores en sí mismo. Teniendo momentos incapaces de poder arreglar, dañando la mente de los demás. Viviendo una doble vida, aparatosa y simple. En la mañana eres alguien especial a quien aman, y en las noches eres alguien repudiado por todos, por la mayoría. Cierra sus ojos con fuerza para poder volar, poder soñar. Los sueños se escapan detrás del desierto. Un desierto sombrío, sin espejismo, sin aire, sin sudor. Compuesto de envidia y orgullo, es como te das cuenta que viniste a este mundo. ¿Tu vida? es simple de describir: Persona sola que busca atención de los demás en otros cuerpos ajenos al suyo mismo. Miras por encima de los demás, sin darte cuenta que todos están por encima de ti. El dinero lo es todo, pero todo para los pobres como tú, en algo que los ricos ni piensan, tu, constantemente envuelves tus pensamientos. La obsesión de querer ser grande enriquece lo poco que queda dentro de tu corazón. Vives pensando hacerle daño a los demás, sin pensar que a los demás no les importa el daño que ocasionas en ellos, pues un daño se vuelve reciproco cuando viene con tanta intensidad, el problema no es que hagas el daño, el problema es que el daño te lo provocas tu. Sigue caminando, mientras vas quitándote los zapatos y preguntándote: ¿porque no soy yo a quien todos aman?
Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...
Comentarios
Publicar un comentario