Ir al contenido principal

Sin nombre

Aprovechándose de todos, como si no le fuese suficiente con su vida... Refugiándose en una herida ajena, en donde los demás se reflejan, aprendiendo de los errores vecinos. Sin aplicar los errores en sí mismo. Teniendo momentos incapaces de poder arreglar, dañando la mente de los demás. Viviendo una doble vida, aparatosa y simple. En la mañana eres alguien especial a quien aman, y en las noches eres alguien repudiado por todos, por la mayoría. Cierra sus ojos con fuerza para poder volar, poder soñar. Los sueños se escapan detrás del desierto. Un desierto sombrío, sin espejismo, sin aire, sin sudor. Compuesto de envidia y orgullo, es como te das cuenta que viniste a este mundo. ¿Tu vida? es simple de describir: Persona sola que busca atención de los demás en otros cuerpos ajenos al suyo mismo. Miras por encima de los demás, sin darte cuenta que todos están por encima de ti. El dinero lo es todo, pero todo para los pobres como tú, en algo que los ricos ni piensan, tu, constantemente envuelves tus pensamientos. La obsesión de querer ser grande enriquece lo poco que queda dentro de tu corazón. Vives pensando hacerle daño a los demás, sin pensar que a los demás no les importa el daño que ocasionas en ellos, pues un daño se vuelve reciproco cuando viene con tanta intensidad, el problema no es que hagas el daño, el problema es que el daño te lo provocas tu. Sigue caminando, mientras vas quitándote los zapatos y preguntándote: ¿porque no soy yo a quien todos aman?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...

Tiempo para cerveza.

Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...

Maldito cáncer. (1/7)

Cuerpo… ¿porque eres así conmigo? Porque me tratas de manipular al estilo “esclavitud”  que se agranda con cada momento de sufrimiento. Eres tú, quien me ha matado todo este tiempo. Y aun me maltrato yo misma, al vivir dentro de todo este cuerpo muerto. Cuerpo… ¿Porque te empeñas en querer verme mal y angustiada? ¿Por qué intentar el desaparecer por dentro?, si apenas por fuera captas toda las miradas. Ya no te entiendo cuerpo mio… Ya no te entiendo. Vives en un tiempo más muerto que tú, te maltratas a ti mismo, te envenenas en cada momento, y sin embargo, quien tiene el trago amargo soy yo. Que pena que quien deba pagar por tus males sea yo, muriendo por ti, y dejándote a la misma vez sin vida… Sin cuerpo al cual maltratar. Te odio cuerpo inquieto. Te odio, porque mi vida eres tú, porque mis sueños se esfumaron con tus malos deseos, porque mi cielo ahora es la muerte, y mi infierno es esto. Te odio cuerpo infeliz. Me dejas caer en cada hueco. Me dejas llevar una soga en el cuell...