Ir al contenido principal

El amor nos vuelve brutos

 Viéndose desde el punto de vista en que, cuando nos enamoramos todos repetimos las mismas frases de siempre (aunque estemos con una persona diferente a la pasada). Eso, aun nos hace brutos en el amor, no nos damos cuenta de que usamos las mismas frases para todo aquel que decimos habernos enamorado, aunque algunas veces pasa, que podemos sentir que verdaderamente nos sentimos realizados y con ganas de saber más de esa persona especial. Las frases como: "No puedo vivir sin ti", "Nunca había conocido a alguien como tú", "Eres tan especial para mí". Son tan frecuentes en los jóvenes, adultos, y hasta en la edad de oro. Y es que todo humano con poder de racionamiento, no nota que al expresarnos nos limitamos. He estado pensando estos últimos días en los cuales no han sido nada fáciles para mí. Hasta yo misma podría decirles a ustedes que realmente se que en algún momento me he expresado de esa manera con semejantes palabras sin creatividad. A mí me pasa que un "insulto" o una "grosería" es más sutil y hasta más linda a los ojos del enamorado, que una misma palabra que realmente sea dicha con cariño. Y es que todo va dependiendo de quién se exprese de esa manera, sea la romántica o la grosera, de todas maneras recibimos los halagos felizmente y hasta acostumbramos a sonrojarnos, con las mismas palabras que estamos acostumbrados a decir y a escuchar. Y es que la única razón que encuentro para que esto sea posible es que, realmente nos acoplamos a la manera en que las demás personas se expresan, es mejor referirnos hacia nuestras parejas de una forma romántica y que ya conocen o están acostumbrados, pues de que vale esforzarse para tu pareja si ya lo que tú quieres expresar, lo ha expresado otro y hasta mejor. ¿Mejor lo copiamos no? de igual manera sonará bonito y hasta de igual manera se seguirán sonrojando igual. Noto que es una actitud algo tonta, digo, a lo que me refiero es, que debemos abrir nuestros horizontes, explorar un poco más, a mi me fascina que me dejen con la palabra en la boca, o que me dejen callada mas bien, adoro subestimar a los demás para luego tener que retractarme, y eso me encanta, porque veo cosas nuevas de las personas, no lo mismo de siempre, ni las mismas frases, palabras o expresiones inútiles y faltas de creatividad de siempre. Yo, sin duda alguna prefiero con los ojos cerrados a los halagos que son como un tipo de insulto, me gustan más y hasta es como un tipo de juego ya que se torna como un apodo que le pones más bien a tu pareja, y si eso aun es ser bruta en el amor, pues entonces sigo siendo bruta.


© Derechos de autor, Sheila Rosa Castro - 2011

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo para cerveza.

Me encontraba a pasos de ti hace un tiempo atrás, tu ni cuenta te diste. Así como en muchas otras cosas lo hiciste. Pasamos tanto y nos dimos tan poco. Recuerdo que nos encontrabamos ahi… solos… finalmente solos. Pero que mucho nos costo estar en esa situación juntos. Y uno al lado de otro sin decir nada, y asi ibamos y nos dábamos cuenta de que estábamos bien, de que ese tormento no pasaría, de que solo fue una noche más en la que fue un malentendido. Supongo que eso pasaba por tu mente. Pero la mia parecia un tren a toda velocidad, sintiendo ese viento fuerte en la cara, como cuando alguien apenas abre la ventana del tren por donde viaja. Y te pega fuerte. Se mete por todo tu cuerpo y te hace sentir esa forma templada en que tu cuerpo se va convirtiendo. Yo quizas, viaje por mucho tiempo en ese momento. Mi mente se iba a volar, daba vueltas, hacia lo que fuese por no estar conmigo. Mientras te veía a ti tan feliz, intentando hacerlo otra vez… intentando ver si estoy bien con tu broma...

Y que, de mi?

Tengo una rabia enfermiza en estos momentos. Ando en mis cuatro paredes, mientras como de costumbre, lloro cada noche antes de reposar mi cuerpo junto a mi cama. Tengo esta ira, que me consume a cada instante. Siento un odio por todos los que me hicieron y aun me siguen haciendo. Quiero salir de aquí, pero no me dejan. Aun piensan seguir mofándose de mí, unas cuantas veces más. Estoy loca por coger el cuchillo que está encima de la mesa, que queda frente a donde me tienen atada, pero no logro alcanzarlo. Miro hacia arriba y veo una soga colgando del techo, esperando por mi decisión aventurera. Esta soy yo… Todo esto, es lo que llevo en mi mente. Maldad, angustia, desilusión, burlas, odio. Esta soy yo… La única que puede salir y entrar cuando se le da la gana. La que puede colgarse entre esa soga, como si fuese un columpio, la que puede rebanar cosas con ese cuchillo el cual no puede alcanzar. Pienso en esto, y pienso en nada. Pienso en lo difícil, que sería alejarme de aquí. Yo no qui...

Un Leo y una Piscis.

Y ahí estaba, llena de llantos y desespero. Intentando explicar todas las cosas que no podía ver, que ni siquiera podía pensar. Y ahí estaba el… esperando lo que alguna vez deseó, lo que el si podía entender, y añorando que algún día tuviese lo que desea de forma correcta. Dos almas muy distintas se encontraron, se desearon. En un momento eso que ambos querían con tanta indiferencia se volvió en un espejo para los dos. Ahí estaban juntos, mirándose el uno al otro, viendo cada defecto insatisfecho, cada virtud alocada. Se estaban conociendo. Eran tal para cual, y muy diferentes a la misma vez. Querían lo mismo, de diferente forma. Al final el propósito era el mismo. Sin duda alguna los dos se querían, se están queriendo… Cada día es distinto al anterior, cada suspiro lleva consigo una sonrisa envuelta en el rostro de ambos. Ellos aún no lo saben, pero se están enamorando. Se ríen mutuamente cuando se ven, cuando saben que están en el mismo lugar. Intentan no mezclar las cosas, per...